TDAH

En el TDAH el problema no es la voluntad. Es la regulación.

El TDAH cambia la forma en que el sistema nervioso filtra, sostiene y responde a la información. Eso no se arregla con más esfuerzo ni con más disciplina: se entrena. Trabajamos la entrada visual, el equilibrio, la pausa antes de actuar y la memoria de trabajo, y lo medimos igual que medimos el rendimiento de un deportista.

Niño entrenando equilibrio y seguimiento visual en el salón de su casa, acompañado por un adulto

Lo que se ve cada día

Empieza y no termina

Arranca con foco y a los pocos minutos el cerebro busca una salida.

Responde antes de pensar

Interrumpe, se adelanta, se expone. La pausa no aparece cuando hace falta.

La consigna se pierde

La información entra, pero no se queda: instrucciones a medias y material olvidado.

Se funde al final del día

La calma de la mañana no llega a la noche. La autorregulación se agota.

Qué entrenamos

Control inhibitorio

Que aparezca una pausa entre el impulso y la respuesta. Es la base de todo lo demás.

Atención sostenida

Mantener el foco en una tarea que no estimula sola, sin perder el hilo cada dos minutos.

Control oculomotor

Seguir, fijar y saltar la mirada con precisión para que leer no cueste el doble de energía.

Memoria de trabajo

Guardar la consigna mientras haces lo que toca, sin volver a preguntarla.

Equilibrio y ritmo

Un sistema nervioso que se sostiene, se dosifica y encuentra ritmo cuando le pides quietud.

Autorregulación

Bajar la activación sin explotar: del nervio a la opción de elegir cómo responder.

01

Evaluación base

Medimos atención, visión, equilibrio y tiempo de reacción. Sin etiquetas: con datos de partida.

02

Sesiones cortas

15 minutos, 3 o 4 veces por semana, desde casa. Sin sumar más pantallas a lo que ya hay.

03

Informe medido

Comparamos latencia y errores con la línea base. Si mejora, se ve; si no, se ajusta el plan.

No sustituimos el diagnóstico ni el tratamiento médico. Trabajamos coordinados con la familia, el centro educativo y los profesionales que ya acompañen al niño, al adolescente o al adulto.

Entrena el sistema que decide cómo te mueves, piensas y respondes.

Haz tu evaluación inicial y empieza a entrenar con un plan que se adapta a tu contexto: app en móvil, app en TV o trabajo en sala.